Un hombre rudo chileno tiene un alto componente de huaso bruto. Ama la carne asada, la chicha, las empanadas, el mote con huesillos y todos los vituperios y entremeses tan clásicos de esta época. También disfruta del rodeo (si es campechano y de la zona central o ha intentado practicarlo o goza anualmente con el Champion de Rancagua) y no concibe un 18 sin ese conjunto de tradiciones chilenas.

Es de maricón reventado por detroit ser vegetariano. Una fonda vegetariana no es sólo síntoma de homosexualidad, sino que también constituye una traición imperdonable a la patria, a sus tradiciones y a sus ancestros. Por ello que es obligación de todo buen hombre rudo no sólo denunciar alevosías como las de la foto, sino que además debe combatirlas. El contubernio emo-gay-metrosexual, responsable de estos atropellos a la masculinidad y a la chilenidad, debe ser silenciado antes que siga dañando lo más propio del hombre y de la patria. Un buen chileno es un hombre rudo y punto. Así que la invitación es a celebrar como corresponde, y a reventarse este 18 con las mejores carnes y los mejores mostos de nuestra tierra. Si usted es hombre rudo, celebrará como buen chileno. Los otros, mejor que se busquen un país en donde sus degeneraciones sean toleradas, porque nosotros no lo haremos. ¡Salud!