por el Comandante D.
Mecánico, pescador y hombre.

No tengo los huevos del colega Alejo para escribir cosas así de las minas, aunque tenga las ganas. Pero cuando iniciamos este bló, una de las ideas era servir de ayuda al macho latino, tan venido a menos por culpa de las mujeres, que hasta pusieron de moda entre muchos de nosotros eso del ser metroseshual, que es algo que va en contra de nuestra esencia natural (si weon, como si fuera muy natural estar depilandote el pecho, y afeitandote todos los putos días).

Pues bien, señor, hay un par de cosas que te puedo decir.
A ellas les gustan malos. Si, puedes ser un pan de Dios, ir a misa los domingos, querer ser como Lavín, tomar tecito con tu abuelita los sábados en la tarde, pero esa weá ella no la tiene que saber. Los mamones no tienen futuro, asi como las nenas autosuficientes, que se dicen ser independientes. Es una cuestión contra natura ser mamón, porque las cosas son de verdad así: el hombre es el héroe del día, y la mujer es la rescatada. Así ha sido desde que somos hombres y tenemos bolas peludas, y no hay pito que tocar. ¿Capisce?

Hey! Pero, para! Nadie dijo que tenias que apagarle el cigarro en las tetas, o obligarla a dejarse mear (lluvia dorada, creo que le dicen), por mucho que tus bajos instintos te llamen a hacer eso. El truco está en la ACTITUD. Las weas eso de ser uno mismo. O no, porque si va en tu mismo rascarte las bolas en público, ventosearte y putear a cuanto taxista se te cruce, se tu mismo. La idea es mostrar que te da lo mismo todo. Si, todo. Las mujeres son algo bastante peculiar, lleno de contradicciones. Quieren un buen hombre, que las quiera, que viva preocupado de ellas, y sin embargo, se calientan con el primer putamadre que aparece, que sin pelos en la lengua les dice “maraca de mierda, me calentai más que la chucha y te lo voy a meter hasta que te salga el moco por la nariz”. Y la mina se va con ese conchesumadre. Si o no? Si po.

Entonces, como la finalidad nuestra es preservar la especie (tema que veremos en otra clase magistral), hay que empezar a vivir esa dualidad buen/mal hombre. Por mucho que en un inicio haya que trabajar el tema, signifique sacrificios, cuando se pule este cuento de la actitud, los resultados son dramáticos. Es lo que supo Hefner allá por el año ’42, y lo llevó a tener lo que hasta el día de hoy tiene (ahora que tenga que usar la pastilla azul, es harina de otro costal). Por lo que, amigo mio, es posible dejar descansar a la incondicional por varias temporadas. Pero como decia el viejo ese de las parlamentarias, es necesario TRABAJO, TRABAJO Y TRABAJO!

Esto ha sido a modo introductorio, y esten atentos a la próxima entrega. Cambio y fuera.