A diferencia de nosotros -hombres rudos, mocheros de puerto, usuarios de putas baratas y consumidores de alcohol y grasas saturadas en cantidades industriales-, las mujeres piensan en el sexo opuesto apenas tienen uso de razón. Desde entonces y hasta que lo consigan, su único fin en la vida será hacerse de un hombre, mariconizarlo… y someterlo. Sin embargo a lo largo de las distintas etapas de su desarrollo, las mujeres buscan cosas distintas en nosotros, los machos.
A continuacion he separado las características que un hombre debe tener para conquistar a una mujer en cualquiera de sus etapas, en 4 estereotipos:

Nº1 “El niñita” (mujeres de entre 16-20 años)

Objetivo dificil y codiciado. Esta es una marcada etapa de transición entre el príncipe azul de los cuentos y un macho de carne y hueso. La hembra -interesada en los hombres- manifiesta aun cierta repugnancia a “lo desconocido”, es decir a todo aquello hace diferentes a ambos sexos: vello facial, guatas, comida chatarra y rock.

Deberá sacrificar mucho, mi querido amigo, si lo que desea es encatrarse a una linda jovencita de 18 años. Sacrificar su hombría. La clave en esta etapa es mariconizarse a niveles insospechados e intentar asemejarse lo más posible a una niña, pero cuídese de no sobrepasar su límite de mariconería o jamás volverá a ser hombre. Muchos maricones han iniciado su vida de masca-almohadas, intentando conquistar a una compañera de colegio.

Aféitese, depílese si es necesario, vístase como skater e idealmente llénese la cara de piercings y todas esas huevadas que las mocosas adorarán. Puntos extra si dice pertenecer a una tribu urbana, mientras más gay mejor (pokemones, emos, etc.). En esta etapa todo entra por la imagen (incluso aquello).

Por último tenga a mano el número de un buen abogado. Comerse a una pendeja es delito si se configuran los presupuestos del artículo 363 del Código Penal.

Nº 2 “El macho, puro y simple” (mujeres de entre 21-25 años)

La hembra ha alcanzado ya la completa madurez sexual (la emocional nunca la alcanzan). En esta etapa ya estamos hablando de una mujer, no una pendeja. Habiendo superado su temor por lo desconocido, las hembras buscan ahora a un hombre completo: peludo, gordo, hediondo y -por sobre todo- RUDO.

La mujer ya viene con la experiencia de haberse metido con un maricón sensible, ahora buscan algo que sea nuevo, distinto, y mientras más, mejor. Olvídese de su imagen y sus sentimientos, eso será un buen comienzo, pero ser un cavernícola sin corazón no le bastará para cojerse a una veinteañera en el asiento trasero de su auto. La clave aquí es la indiferencia.

Es tan propio de las mujeres buscar un hombre, que lo opuesto -es decir, lo propio del hombre- es NO buscar mujer. Si, esto tiene su grado de dificultad, más aun considerando que lo único que queremos es cojer, pero no se desespere. Distraiga su tiempo haciendo cosas de hombre. Vuelva a vivir su infancia, cuando ninguna mujer merecía más atención que su moto de Tortuga Ninja, encárguese si, de que ahora la moto sea de verdad.

Finalmente, no desperdicie la oportunidad de yacer con una mujer de esta edad. Tenga en cuenta que ya no le temen al sexo como cuando niñas, ni buscan mayor compromiso para entregarse como en la etapa siguiente.

Un hombre rudo de verdad siempre apunta a este segmento de mujeres, sin importar su edad.

Nº 3 “El mamón” (mujeres de entre 26-30 años)

La hembra, guiada por sus impulsos reproductivos (que sabemos gobiernan toda su vida) ve la necesidad de ser madre. Lo anterior se vuelve un objetivo perverso en estos días, ya que gracias a las pensiones alimenticias, tener un hijo no solo es una cuestión de desarrollo personal, sino también la posibilidad de amarrar de por vida al incauto que se lo haga (y a su patrimonio).

El hombre, una vez más deberá mutar -en lo que tal vez sea la evolución más dolorosa- y convertirse en lo que las mujeres llaman “un hombre estable”, yo lo llamo un mamasán. Un mamasán es, básicamente, un hombre con un buen trabajo o una empresa rentable, sin mucha vida social con sus amigos, y cuyo panorama más emocionante y riesgoso, sea pasar una tarde en fantasilandia.

En esta etapa ud. debe aparentar conductas que lo hagan ver como “un buen padre de familia”, supere su asco por las guaguas, juegue con niños, hágase amigo del padre de la hembra en cuestión, apenda a cocinar, etc.

Cuidado. Al igual que en la primera etapa, es muy, pero MUY probable que Ud. supere su límite de mamonería y no pueda vuelver jamás a ser un hombre. Muchos machos de antaño terminan sus días cambiando pañales, después de intentar conquistar a una mujer profesional.

Considere también el procedimiento quirúrjico conocido como vasectomía, pues verá con sorpresa, como su hembra se hace cada vez más “generosamente” enemiga de los medios anticonceptivos.

Nº 4 “Misceláneos” (mujeres mayores de 30)

Aquí no hay mucha ciencia, dependiendo de la dignidad de cada hembra, es posible que lleguen a entregarse a niñitas, hombres rudos o mamones, indistintamente. También aparecen nuevos tipos, como “el ex convicto”, “el maricón reprimido”, o “el pendejo precoz”. Las posibilidades en esta etapa son ilimitadas.

Bien, hasta aquí este ensayo. Espero que le sea útil a mis rudos lectores. Y a las hembras que leen este espacio les digo: tranquilas., sé que es una generalización y que varios especímenes de su raza escapan a la regla… ¡pero deben admitir que en el 99% de los casos es verdad.*

*Este artículo fue publicado originalmente en El Baluarte de la Hombría, el 16 de junio de 2009.