Imagine una película con abundantes y voluptuosas mujeres, automóviles deportivos, aviones de guerra y robots extraterrestres asesinos que quieren destruirlo todo. Pues bien meta todos estos ingredientes en una coctelera y agítela como cuando se toca las presas viendo las tetas de Megan Fox, el resultado será Transformers 2.

Esta película tiene todo lo que un hombre que se precie de ser tal puede pedir de una producción cinematográfica. Como si Megan Fox fuera poco, en esta entrega se suma la actriz australiana Isabel Lucas, como un malvado y calentón decepticon antropomorfo. Optimus Prime aparece más brutal que nunca (recordará estas palabras apenas vea los primeros 5 minutos de la película), acompañado de un ejército de robots, de los cuales -como siempre- los más encachados son los malos, que se transforman en todo tipo de vehículos de guerra. En verdad, lo único que faltó fue ver a los autobots jugando a la pelota y habría pasado a la historia como la cinta más ruda desde “El bueno, el malo y el feo”.

Está bien, esta película no es de aquellas sobre lesbianas y enfermos mentales que tanto gustan a la academia y ganan siempre el Oscar, pero vale la pena gastarse las lucas por verla. Note la similitud con una película porno: la trama es una mierda, pero no importa, porque tiene todo lo que Ud. desea ver.