Después de un par de semanas en que me desempeñé como cazador de recompenzas en Timor Oriental y tras permanecer 7 días en el Congo, capturado por una tribu de amazonas que intentaron cojerme hasta la muerte (no las busque en wikipedia, la tribu se acaba de extinguir ayer), he regresado para gloria de los dioses de la rudeza y desdicha de feministas, maricones y putas.

El tema que hoy nos convoca son aquellos personajes que marcaron nuestra brutal infancia. Seguramente mis rudos lectores recordarán series como G.I. Joe, los Thundercats, He-Man, Transformers, etc. y películas como la Guerra de las Galaxias ó cualquiera de sus imitaciones posteriores.

Todas estas series y películas tenían una gran cantidad de personajes (pues por cada uno ,Hasbro calzaba a nuestros padres con un juguete nuevo). Por esos años, en que no existían los computadores ni el nintendo, era común entre nosotros, asumir el rol de alguno de estos héroes y representarlo en acaloradas batallas en el patio del colegio, mientras las hembras se preparaban para lo que harían el resto de sus vidas, peinando muñecas y preparando platos de plástico.

Pues bien, en aquellos instantes uno debía ser rápido para elegir “que personaje quiero ser”, antes de que el enano nerd de al lado se avispara con ser John Rambo. Si bien no faltaban los pelotas a los que les gustaba jugar al jovencito y terminaban irremediablemente comiéndose a la mina marimacha que aperraba interpretando al personaje femenino, la mayoría de los mini hombres nos inclinamos siempre por los personajes más rudos, usualmente los malos.

Seamos francos ¿quién de nosotros encontraba “choro” al blondo Luke Skywalker? ¡Las pelotas! Todos queríamos ser Darth Vader, o en su defecto, Boba Fett. Y aunque la televisión intentaba convencernos de que a Saori Khido le encantaban los ineptos como Pegaso, en nuestro interior sabíamos que el Fénix le daba mil patadas en la raja a Seiya y que hubiera podido tirarse a la rencarnación de Atena cuando se le pararan las plumas.

Ahora con los años me doy cuenta de que los verdaderos winners eran esos personajes toscos y de mentes retorcidas, capaces de todo con tal de llevar a cabo sus perversos planes. Aquellos villanos eran ejemplos de perseverancia, decisión, rudeza y humanidad, frente a los asexuados jovencitos de la película, que parecían artificialmente perfectos. Los malos también nos marcan la pauta sobre como actuar frente a las mujeres.

Muchos incautos han jugado a ser el “Príncipe valiente” para conquistar a una hembra, regalándole flores, cuidándola, diciéndole palabras bonitas, etc. ¡Basura! Eso solo resulta en los dibujos animados, donde el jovencito de la película es rubio, lindo y bueno. Déjese de hacer el huevón y andar dando lástima. En la vida real las minas se pelearían al rudo de Roy Foker y no al inepto de Rick Hunter. Créame, Scarlett perdió su virginidad con el Comandante Cobra y no con el rubio huevón de Duke. Y si sus electrodomésticos hablaran, le aseguro que su lavadora estaría caliente por Megatrón, y no por el bueno de Optimus Prime.

Así que ya lo sabe, si aun tiene dudas sobre como actuar en la vida, desempolve su VHS y comience a documentarse con las vidas de Darth Vader, Cobra y Megatrón. El niño que alguna vez Ud. fue tenía razón: es bueno jugar a ser el malo.

La rudeza os acompañe.