En el principio los dioses inventaron a la mujer, para que los griegos dejaran de tirarse a sus ovejas.

Una vez que la hembra estuvo hecha, y al ver que era buena (muy buena) decidieron que era hora de entregarle un par de dones, pero como todos estaban calientes se entusiasmaron y les dieron TRES: la belleza, lo fácil y lo buenas en la cama. Ares, el más rudo de los dioses ,observó esto y decidió poner orden, limitando los dones de la mujer a DOS. Sin embargo y como el tercer don ya había sido entregado, se decidió que cada mujer conservaría solo dos y prescindiría del tercero, así entonces:

– Si una mujer es linda y fácil, delo por hecho: es un témpano en la cama.
– Si una mujer es fácil y buena en la cama, de seguro es tan fea como una blasfemia.
– Y por último si una mujer es linda y buena en la cama. Ármese de paciencia, esa mujer NO es nada de fácil. Pero vale la pena.

El Profeta ha hablado.