Black_Knight

Saludos, comandos gurkhas, pigmeos peludos del pacífico sur, cazarecompensas y demases, desde Kigali, Ruanda, os saluda y bendice el Profeta, en directo para El Baluarte de la Hombría y Hombres Rudos, el nuevo Blog del macho dominante.

Hoy los ídolos paganos y demonios de la antigua Babilonia, me han inspirado para escribiros acerca de la Solidaridad. La Solidaridad, estimados alcoholicos y ex convictos, es un valor inherente a los hombres rudos, pues  precisamente debido a nuestra superioridad y posición dominante, es que nos sentimos llamados a ayudar y hacer el bien con los seres más desgraciados. Pero ojo: la solidaridad del Hombre no se manifiesta en dar un par de monedas como limosna en la Mezquita o ir voluntariados huevones, sino en la convicción de que nacimos -y nacimos Hombres- no solo para desarrollarnos, reproducirnos y morir -como la mujer y el resto de los animales- sino para contribuir con nuestras vidas a crear un mundo mejor y más rudo.

Aquí no se trata de machismo, discriminación ni huevadas maricas. Si el 90% de los monumentos, avenidas, plazas y puteríos están dedicados a la memoria de Hombres, no es porque las mujeres hayan sido excluídas, sino simplemente porque mientras los Machos iban a la guerra, descubrían vacunas para la Peste o se quemaban los ojos buscando la forma de llegar al espacio antes que los sucios gringos, para ellas, las niñas, su mayor preocupación era qué ropa usarían para ir a tomar el té de la tarde. Y eso está bien, así es como nos gustan. Porque mientras nuesto altruismo se traduce en querer conquistar el Mundo, el de ellas se manifiesta en educar niños y coser los botones a nuestras chaquetas de cuero. Benditas mujeres (ojo, no lo volveré a repetir).

Queda claro entonces que es el Hombre, el llamado a socorrer a los que corren peligro, a los que sufren de hambre, a los desvalidos, pero por sobre todo, a la doncella en apuros. Históricamente ha sido así y aunque ahora el Ministerio de Heducasión esté repartiendo libros de cuento en donde el príncipe es gay y la princesa lesbiana, las cosas seguirán siendo así. Es nuestro deber acudir al llamado de las hembras en peligro, el cual no debe desoir si Ud. desea llevársela a la cama. Distinto es el caso de la mujer para con el hombre.

Como hemos visto, la mujer no es altruista ni solidaria, aunque si bien son muy buenas para compadecerse por los demás, jamás arriesgarán el pellejo por alguien, a no ser que sean sus crías o quién se la coje con regularidad (en ambos casos es algo meramente hormonal, claro). Entonces, si a la hembra le resulta provechoso ser debil para ser socorrida y follada, no ocurre lo mismo con el hombre:

Entiéndelo grandísimo hijo de puta, porque solo lo escribiré una vez… y si lo lees más de una vez me apareceré esta noche por tu casa te violaré a tí y a tu hermana.

Un Hombre JAMÁS, NUNCA, POR NINGÚN MOTIVO, debe aparentar debilidad ni menos dar lástima. Un Hombre siempre debe ser el caballero errante, con su espada llena de sangre, listo para salvar a la doncella, desvirgarla y abandonarla para buscar una nueva aventura. No intente llamar la atención de una hembra exponiéndole sus problemas, lo triste que está o lo solo que se siente, pues terminará pasando por un soberano maricón y la hembra escapará de sus garras para siempre, buscando a un Macho de verdad y no un puto de mierda como Ud.

Ya dijo el Profeta: no busques a una mujer que comparta tus lágrimas, sino a una que se trague tu chele (Carta a los Vietnamitas 4, 12-13).

La Rudeza os acompañe, siempre.