Por allí han acusado que al blog le falta política, también han dicho que en política hay pocos rudos y que lo que abunda son los maricas de traje, pero sí existen los machos en política, son poquísimos, mas los que hay son unos cabronazos HDP, así que respondo a todo eso con el siguiente análisis del más rudo estadista ruso desde la caída de la URSS: Vladímir Putin.

Este hombre es todo un personaje, fue miembro de la KGB y trabajó en la República Democrática Alemana, pero todo se fue al carajo con el intento de golpe de estado que en 1991 realizó la facción más dura del comunismo, con el objeto de deterner las reformas de Gorbachov. Por ese entonces renunció a la KGB.

En el gobierno del simpático Borís Yeltsin trabajó para Asuntos Exteriores y luego como director del FSB (Servicio Federal de Seguridad, la sucesora de la KGB). Finalmente, ocurrió aquello que todos conocemos: Yeltsin lo hizo Primer Ministro, luego renunció y Putin lo reemplazó, siendo ratificado en las elecciones subsiguientes y reelegido posteriormente. Actualmente es el Primer Ministro de Dmitri Medvédev.

Luego del fin del imperio sovietico Rusia cayó en la desgracia, el desorden y la pobreza, fue Putin quien reorganizó al Estado e hizo frente a la amenaza terrorista chechena. También es el paladín del pueblo ruso contra los oligarcas, que sin pudor se enriquecieron fraudulentamente a través de las privatizaciones de Yeltsin y que hoy escapan del país para evadir la justicia o son duramente juzgados.

A mi juicio, Vladímir Putin resucitó ese sentimiento de que Rusia es por definición la potencia que equilibra a USA, en parte gracias a la mala administración de George W. Bush y al despegue económico que le permitió volver a la carrera armamentista.

Putin es todo un prócer, como antaño Rusia vuelve a ser un gigante, cada vez que se disgusta con los europeos estos se espantan, por ejemplo, de que les corte el gas. También ha logrado un histórico acercamiento con la República Federal Alemana.

En conclusión, este rudo político nos dará mucho de que hablar en el futuro, pues el culto a su persona y el cargo de Primer Ministro me hacen sospechar que prontamente lo tendremos a la cabeza de Rusia otra vez. No digo que hoy no lo esté, pero sí que el cargo supremo de la nación es prioritario en su ambición.