twilightblade

Saludos hijos de puta. Desde Phnom Penh, Camboya, os saluda el Profeta. Hoy dedicaré unas breves líneas a defender el Honor y la Rudeza de los Vampiros, creaturas de origen sobrenatural cuya virilidad se encuentra en entredicho por culpa de una novela gay llamada “Twilight” o en esapañol, “crepusCULO”.

Esta serie de libros, ya llevada a la pantalla grande se centra en la vida de una “familia de vampiros” que “convive” pacíficamente con los mortales y cuyo hijo se “enamora” de una niña normal… y de ahí en adelante no sé que mierda ocurre porque desde luego no he visto la película ni leído la novela más allá de la contraportada (lo cual ya es bastante).

El Vampiro, en todas las culturas -desde el Piuchén mapuche hasta el Upir de Rusia-, es un ser brutal y sanguinario, usualmente un cadaver viviente, aunque también puede tratarse de un demonio o una bestia, como el legendario Chupacabras. Tal y como los hombres nos alimentamos de otros animales, el Vampiro es el depredador por excelencia de la especie humana, se alimenta de nosotros y en algunos casos contagia a las víctimas con su mal. El Vampiro es también considerado un ser lujurioso, que ataca sexualmente a mujeres que deambulan de noche y en algunos casos -como el de Drácula- se rodea de un harem de vampiresas.

El Vampiro no es un adolescente enamoradizo y afeminado que convive con humanos, sino una criatura brutal y solitaria que reviste la imagen de un hombre culto, aristocrático y seductor, sediento de sangre y sexo, tal vez precisamente por eso es que atrae tanto a las mujeres. Con los vampiros sucede algo similar que con los Hombres Rudos: las mujeres nos aman y nos temen, les exita nuestra brutalidad, pero a la vez sueñan con mariconizarnos y convertirnos en un novio dependiente o en un buen padre de familia. En este caso, los vampiros cayeron en manos femeninas, pues tanto la autora del libro como la directora de la película son mujeres. Ellas tomaron esta ancestral y ruda leyenda y la convirtieron en Edward Cullen, la versión emo-gay-metrosexual del rudísimo conde Drácula.

No se deje engañar, rudo lector. No deje que le pinten Vampiros con alas de mariposa. Ilústrese y eduque a sus hijos con Vampiros llenos de Testosterona como Drácula, Nosferatu o Blade, quien en la foto aparece listo para sacarle la chucha a Cullen y cojerse a su amiguita humana.

La Rudeza sea con Vs. Charles Bronson, ora pro nobis.