Así es, vástagos de Gengis Khan. Aunque su inmortal imagen lleve tiempo siendo nuestro emblema oficial, y además encabece la última entrada de este blog, ningún rudo merece seguir meando de pie, si no se detiene a rendir un solemne homenaje al brutal Clint Eastwood, quien hoy acaba de cumplir la ruda edad de 80 años y sigue igual de cabrón que siempre.

Para el pendejo hijo de puta que creció creyendo que “La Roca” era rudo y no tiene idea de quien es don Clint, el Profeta te invita a leer una breve reseña de su vida, mientras me encamino a tu casa a cortarte las huevas:

Eastwood nació en San Francisco, USA. Afortunadamente sus padres se mudaron a Okland, justo antes de que su ciudad natal se llenara de putas y travestis. Una vez hubo terminado la Escuela Primaria se dedicó a trabajar: fue Leñador, bombero, pianista y obrero metalúrgico, todos empleos dignos de un Hombre. Como buen macho también hizo el Servicio Militar, sin andar lloriqueando contra la guerra y el armamentismo, como algunos rockeros que hoy se las dan de rudos.

Trabajó en un montón de series y películas pero saltó a la fama gracias a su papel protagónico en el rudo Spaghetti Western: Por un puñado de dólares (1964) del magistral Sergio Leone y musicalizado por el Gran Ennio Morricone. Luego, los largometrajes La Muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el malo y el feo (1966), vendrían a completar la trilogía del dolar, con las que nuestro héroe consagró su nombre como un rudo sin piedad.

En 1968, ante el temor de ser dirigido por huevones menos rudos que Leone, fundó su propia empresa y desde entonces a dirigido y protagonizado varias varias otras películas, como Harry el Sucio, Harry el Fuerte, Joe Kidd, Infierno de cobardes, Licencia para matar, Million dolar baby, etc.

Como buen rudo norteamericano, es Republicano e incluso fue elegido alcalde de Carmel en 1986.

No se fíen, hijos de puta. Clint Eastwood es un activo deportista y sus 80 años no han hecho más que volverlo 80 veces más letal  tanto con los puños como con las armas de fuego… si algún inescrupuloso intenta ir a robarle la jubilación, terminará cavando su propia tumba. ¡Larga vida al más duro del Oeste!

Cambio y fuera.-

El mundo se divide en dos, Tuco: los que encañonan y los que cavan. El revolver lo tengo yo, así que ya puedes coger la pala.

Clint Eastwood (El bueno, el malo y el feo)