Saludos cabrones amantes de la cervezas y las buenas mujeres, maricones de portales de poca monta y beyacos de las bermudas.

Desde el rincón de una cantina, en los oscuros barrios de Amsterdam, me dirijo a ustedes nuevamente en un estado de semiebriedad para traerles otro trozo de sabiduría cabrona.

Antes de seguir. A ti te digo, cabrón mal agradecido, que pasas por acá y no posteas: iré con El Profeta a tirarme nuevamente a tu hermana a menos, claro, que comentes este papiro de conocimiento.

Hoy el tema que nos convoca es “El Arte de la Guerra”. Sí, manga de orcos pichulones, hoy tomaré un extracto de un documento que escribió Sun Tzu el año 320 A.C, es decir,  más tiempo que la mierda. Pero eso da lo mismo porque lo que este hijo de puta planteó hace tantos años, aún no cambia. Si quiere saber más de este tremendo general chino, puede entrar a Wikipedia.

Entrando de lleno en materia, hoy me enfocaré en su obra cabronísima. El libro “El Arte de la Guerra” es uno de los más antiguos documentos, sobre acciones bélicas en la historia de la humanidad, y aún en la actualidad se enseña en las academias de guerra. Yo mismo apliqué esta sabiduría en mis incursiones en Corea del Norte, Serbia y Birmania en mis tareas de mercenario; aún más en mis años de desvirgador de hembras bellas.

A continuación cito algunos de los pasajes que aplico en forma cotidiana y su correspondiente análisis para su uso.

  • “Pues un ejercito puede compararse con una corriente de agua, por que así como el caudal que fluye evita las alturas y corre presuroso hacia las tierras bajas, así un ejército evita la fortaleza y ataca los objetivos más débiles”.

Un ejemplo más que claro se puede ver en la conquista de mujeres cuando andan en manada. No sea tonto pensando que podrá tirarse a la mina más rica cuando se encuentra rodeada de otras féminas. Atáquela cuando este sola e indefensa. Demás esta decir que sus probabilidades de éxito en una discoteca son prácticamente nulas, así que ni siquiera se moleste en atacar la fortaleza invirtiendo sus recursos monetarios invitándole tragos a la fémina. Lo más probable es que perderá dinero y se quedará sin mujeres.

El punto en general es: no enfoque sus esfuerzos en tratar de derribar algo que es demasiado cabrón para usted. Simplemente escoja sus batallas.

  • “Todas las guerras se basan en el engaño. El enemigo debe ignorar dónde me propongo librar la batalla, porque si lo ignora deberá estar preparado en muchos lugares; y cuando se prepara en muchos sitios, sólo tendré que combatir a unos cuantos hombres en cualquiera de ellos”.
  • Atáquelo en aquello para lo que él no esté preparado, aparezca cuando no lo esperan.

Nunca dejes que tu adversario sepa lo que estás pensando (lo dijo el mismísimo Don Corleone). Siempre ataca el problema por lo más débil. Llevado al plano de las mujeres, aprovecha siempre la sorpresa. Haz lo que nunca espero que harías, sorpréndela con algún detalle y ESCÚCHAME BIEN, GRANDÍSIMO MARACO, NUNCA TE DECLARES COMO PENDEJO DE COLEGIO. Siempre mantén la sorpresa en todos los aspectos de la conquista (incluído el hecho de que te guste esa mujer, no lo confieses).

  • “La velocidad es la esencia misma de la guerra. Aprovecha la falta de preparación del enemigo; viaja por rutas inesperadas y atácalo donde no esté prevenido”.

Si lo enfocamos al problema de la conquista de mujeres, sea rápido en la conquista. Si se esta engrupiendo a la mina de sus sueños y ha pasado mucho tiempo, ha perdido la guerra.

  • “No presiones al enemigo hasta acorralarlo. Cuando las bestias salvajes están acorraladas luchan con desesperación. ¡Cuánto mas cierto es esto de los hombres! Si saben que no tienen opción se batirán hasta la muerte”.

No sea caliente, tenga paciencia y no se extralimite en el cortejo. No queremos que su hembra objetivo se hastíe de usted y lo mande a la chucha.

Y por último, la más importante.

  • “La invencibilidad radica en la defensa; la posibilidad de la victoria, en el ataque”.

No se desanime si le va mal. Perfeccione sus métodos de conquista y tendrá éxito. Recuerda, maldito hijo de puta: no existe la mujer imposible, sólo malas estrategias de ataque.

Hígado de Acero, out.

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