Saludos prostitutas de puerto, guerrilleros chechenos y maricones twilight-lovers en busca de la redención. Desde su habitual bunker en Afganistan os saldua y bendice El Profeta. Después de varios meses en estado de animación suspendida (para poder vivir otros 200 años) me dirijo a vosotros para instruiros en un importante tema doctrinario: los Enanos.

Los Enanos son creaturas mitológicas de carácter sobrenatural, cuya presencia habitualmente está asociada a la buena fortuna, pues se los puede ver cerca de yacimientos mineros, o en casas de putas, de donde se sabe son fieles parroquianos. Las primeras referencias a esta ruda especie, las encontramos en los viejos poemas nórdicos de fines del milenio pasado, lo cual nos hace suponer que este prodigioso pueblo de mujeres blancas y calentonas ya tenía contactos con los Enanos desde mucho antes.

El Antigüo relato conocido como Völuspá, atribuye la creación de los Enanos al mismísimo dios Odín, que junto a sus hermanos, Vili y Vé, se vio en la necesidad de armar un ejército para hacer frente a los Gigantes que estaban ocasionando estragos en Midgard (lo que después sería la tierra de los Hombres) y Asgard (la tierra de los Dioses). Odín, después de moler a golpes a uno de los gigantes, lo despedazó y con su carne y sus huesos amasó dos creaturas con forma de gusano, a las que, con posterioridad, dotó de una basta inteligencia y razgos humanoides. Estos monstruos recibieron el nombre de Mótsognir y Durin -los primeros enanos- y le sacaron la chucha a todos los gigantes. Según este poema, los Enanos eran de baja estatura y desagradables a la vista -o sea más feos que sapo de puta vieja-, sin embargo, el aspecto de los enanos fue algo confuso, pues durante mucho tiempo existieron versiones contradictorias al respecto: algunos decían que eran elfos oscuros, otros que eran trasgos, e incluso, algunos decían que eran capaces de cambiar de forma.

No fue hasta mediados del siglo XX, cuando el machista, conservador y rudo escritor, JRR Tolkien, basado en sus estudios sobre mitología nórdica, le dio a los Enanos el aspecto que hoy todos reconocemos: bajos, fornidos y barbones, así como su carácter terco y malhumorado. Los Enanos de la Tierra Media son fuertes, trabajadores y orgullosos. Viven en cavernas bajo la tierra y son hábiles mineros y herreros. Su ferocidad en combate es legendaria, pero en tiempos de paz son gozadores, amantes de la comida y la bebida. Si bien son hábiles forjadores de Espadas, prefieren usar Martillos y Hachas para moler a sus enemigos. No soportan a los amanerados Elfos, por putos.

Siempre es bueno hacerse de un Enano o dos, cuando piense iniciar un viaje muy largo o encaminarse a una guerra. A continuación algunas razones:

– Son leales a su palabra: si le juró fidelidad, lo acompañará hasta el final y le sacará la mierda a quien se interponga en su camino.

– Detestan montar a caballo o en cualquier tipo de Vehículos, por lo que se ahorrará una montura.

– Por su resistencia son excelentes sustitutos de cualquier bestia de carga. Ya se ahorró dos monturas.

– Son bravos y rudos en el combate. El compañero ideal para cualquier tipo de batalla.

– Como son feos y aperrados, no tienen problema en comerse a la amiga fea de cualquier mina rica.

– Por sus malos modales, ud. siempre siempre parecerá un caballero, aunque lleve 14 días sin bañarse.

– Su afición por el alcohol y las prostitutas los convierten en compañeros ideales para salir de jarana.

Ya lo sabe, hijo de puta. No menosprecie a un enano cuando lo vea en la calle, en lugar de eso, tenga pressente que está frente a una de las más rudas razas, creadas por Odín. Ofrézcale una buena recompenza en putas y alcohol e invítelo a formar parte de su ejército. Finalmente les dejo el video de una ruda disciplina deportiva: el Lanzamiento de Enanos, note el parecido de su protagonista con el gran Chuck Norris.

Que las pelotas les crezcan.