Por el Despiadado Barbanegra
Pirata, bebedor profesional de cerveza y hombre.
Desde el Amazonas, para el mundo.

Caballeros y mozalbetes: con este post aumentamos el acervo del apartado de la pasión de multitudes: el fútbol. Claro, hay deportes más bestiales como el todo vale, el boxeo, o el rugby. Sin embargo, ninguno de estos tiene el poder de convocatoria del deporte rey. Ninguno de estos tiene adeptos tan apasionados.

Luego de esa pajera introducción, vamos al grano. Lo que nos convoca hoy, soldados, es uno de los momentos más sensacionales y sobrecogedores ocurridos en los más de 150 años que tiene el fútbol de historia. Pongámonos en contexto: Estadio de Beira-Rio, Porto Alegre, Brasil, 14 de diciembre de 1975. Uno de los campeonatos más desbordantes de talento en el mundo, donde jugaban la mayoría de los jugadores campeones de México ’70. El Internacional de Porto Alegre, equipo del estado de Rio Grande do Sul, peleaba por primera vez la Copa del Campeonato Brasilero (Brasilerão), frente a la escuadra del Cruzeiro, de Belo Horizonte. Un hecho sin precedentes para el equipo gaucho.

El héroe de esta jornada, caballeros, no fue brasilero, ni argentino ni uruguayo. Nada más ni nada menos, fue chileno. Uno de los más grandes proceres salidos de esta tierra, don Elías Ricardo Figueroa, el Gran Mariscal. Para aquellos no muy instruidos, Figueroa fue un zaguero central que debutó en Unión La Calera en 1964, y luego de una gran carrera que lo llevó por todo el continente, terminó jugando en Colo-Colo en 1982. Además fue el único chileno que jugó 3 Copas del Mundo (1966, 1974 y 1982).  Portador de un estilo caballeroso pero rudo tanto dentro como fuera de la cancha, Figueroa es considerado uno de los 100 mejores jugadores de la historia según la FIFA.

Cuenta la historia que ese día de diciembre de 1975, estaba completamente cubierto el cielo de Porto Alegre. Minuto 11 del segundo tiempo, luego de un tiro libre cerca del corner, se ilumina una pequeño trozo del área chica, donde estaba parado nuestro héroe. Le llega la pelota y es gol. Uno de los más míticos goles, que cambió el marcador a favor del Inter por 1 a 0 contra el Cruzeiro. Y que al final de los 90, significó que el Inter de Porto Alegre alzara su primera Copa del Brasilerão.

Pero como una imagen vale más que mil palabras, los dejo con la grabación de ese gol, para que lo vean por ustedes mismos.

El Gol Iluminado (Youtube)