Aquí reportándose Guitarra Rompe Ojetes, luego de algunos meses de estar extraviado en territorio ruso; pero luego de resolver el impase maté a un par de terroristas chechenos, les robé el auto y me fui por una carretera hasta llegar al puerto más cercano; en donde me embarqué de ilegal.

Y ya que nombré las carreteras; para este tipo de ocasiones, esos viajes de mierda de horas y horas en medio de la nada, hay ciertas canciones NECESARIAS que un hombre rudo siempre ha de tener a mano dentro de la radio del auto, en su pendrive o lo que crestas ocupe para escuchar música. Hay de donde escoger para esos ratos: ‘Born to be Wild’ (Steppenwolf), ‘Highway Star’ (Deep Purple), ‘Heading Out to the Highway’ (Judas Priest) o ‘Panama’ (Van Halen)… Peeero existe una banda especializada para este caso: ZZ Top.


Un trío de Texas -lugar que de por sí suda testosterona- cabrones y barbones (buej, excepto el baterista), que han tenido una carrera ininterrumpida por más de 40 años (y más encima manteniendo su formación original). Una mezcla perfecta entre rock y blues, sin muchas pretensiones o arreglos de mierda, pero ganchero y como para cantarlo a todo hocico mientras agitas la cabeza y pisas el acelerador. Un repertorio completo del mismo tipo.
Además uno de sus iconos, como banda, es un Ford Coupé 1933 rojo de tres ventanas. Nada de mariconerías: sexo, autos y rock and roll.

A través de las décadas se pasaron por la raja los boom de cada época, sin dejarse intimidar o uniéndose a ellos, y siguieron haciendo lo suyo; ahí quedó botado el punk, el glam, el grunge, el britpop, el aggro y esa cagá amorfa y fleta del rock alternativo. Bolas forjadas en acero ZZ Top, y seguirán así hasta que los tres se mueran de viejos.

Si usted, enclenque lector, nunca se dio el tiempo de escuchar ‘La Grange’ (himno para cualquier motoquero y/o macho en general), ‘Tush’ o ‘Sharp Dressed Man’; he de decirle que me repugna y que necesita comprarse un par de pelotas.

En el nombre del Padre Blackmore, del Hijo Iommi, del Espíritu Page. Amén.