Guitarra Rompe Ojetes al habla: tuve que interrumpir la misión de contrabando que estaba efectuando en Groenlandia y tomé un vuelo directo a Santiago de Chile, tenía que estar aquí para el 9 de abril pasado. Se trataba de un día magno para la humanidad: estaba en la ciudad mi colega en la rudeza Lemmy Kilmister con sus dos secuaces, Motörhead llegó para aplanar cráneos. Si usted, enclenque lector, era un lactante cuando vinieron por primera vez en 1995 y si era un espinilludo carente de razón cuando volvieron en 2007; esta era su oportunidad para desquitarse.

Ese que desconozca todo esto, o que incluso llegue a negarlo, es un vil putazo; se trata de la RE-BANDA, liderada por una de las figuras más notables que haya visto en mi vida. Por Dios, es Lemmy: la personificación del rock, ¿cómo no lo ven? Tiene todo el rock en el cuerpo. Sigue haciendo música como se DEBE hacer, es el personaje definitivo: no hay nadie más canalla, más autentico y más descuidado que él. El rock es sencillez y autenticidad, y bueno… Ahí lo tienes. Lo escuchas hablar y te canta la posta universal de la vida porque las vivió todas, desde que era plomo de Jimi Hendrix hasta hoy. Además ningún maraco tiene en su haber un documental sobre sí mismo titulado “49% Motherfucker, 51% Son of a Bitch”.

Ya cuando escuchas “We are Motörhead, we play rock and roll” te haces caca encima, y así le pasó a 5.000 bastardos que agotaron las entradas y llenaron el Teatro Caupolican, cuando Lemmy lo dijo apenas salió al escenario -acompañado de su rudo modelo de bajo Rickenbacker-. Nunca he visto ese recinto como esa vez: la huevada era una caldera impresionante, todos se volvieron dementes desde el primer acorde de ‘Iron Fist’; en la cancha no dejaban de saltar y sacarse la chucha.
La banda más ruidosa del mundo; siempre había escuchado muchos comentarios de eso, pero todo el tiempo pensé que lo habían dicho homosexuales con el ano dilatado y bastante sensibles; pero resultó ser verdad, JAMÁS escuché algo con esa potencia, destrozaron el lugar, una amplificación que te cagabas y unos sonidos bajos que te descrestaban el pecho. Sólo para hombres hechos y derechos -y es de macro puto quedar con un pitido en el oído después de eso-.

Como mercenario que soy he viajado por todo el mundo, pero nunca he visto algo más potente que una audiencia sudamericana: todos se hacen pedazos por darle esa atmosfera demoledora a una experiencia en vivo, que por obligación debe ser dura; nada importa una mierda, da lo mismo que estén desempolvando clásicos pooolentos del tamaño de ‘Stay Clean’, ‘Metropolis’ u ‘Over the Top’ (como siempre, Lemmy dedicándosela a todos los hijos de puta presentes, y también a él mismo); o si tocan las canciones del disco nuevo que están promocionando -y que por lo general, a todos les da paja escucharlo más de una vez-: “The Wörld is Yours”.

El poco más de hora y media que duró se me pasó en un chasquido de dedos, tanto tema bueno que desfiló ahí:
‘I Got Mine’, ‘The Chase is Better Than the Catch’, ‘Going to Brazil’, ‘Killed by Death’ entre un lote más. Solos omnipotentes de guitarra y también de batería por dos monstruos; no será la formación clásica, pero Phil Campbell y Mikkey Dee le proporcionan a la banda una brutalidad que hace que te olvides de los que estuvieron antes que ellos. ‘Ace of Spades’ (oda a la vida y a la rudeza en general), se van del escenario y apagan todas las luces; no se demoraron en volver para cerrar con una versión chacal de ‘Overkill’.

Una puta noche redonda. Esos que no hayan ido, merecen ser empalados en la plaza principal de la ciudad por herejes, pelotudos y maracos; no merecen mi respeto, dieron cátedras de rock y se lo perdieron, ahora voy a tener que explicarles todo de nuevo.
¿Algo que haga falta nombrar? Ah sí: al saber que aquí todos estaban desquiciados esperando el concierto, Motörhead mandó llamar a un director de cine canadiense (que ha hecho los cabrones documentales “Metal: A Headbanger’s Journey” y “Flight 666”) para que grabase esta atrocidad en vivo y convertirlo en el siguiente registro oficial en DVD de la banda.

En el nombre del Padre Blackmore, del Hijo Iommi, del Espíritu Page. Amén.