Como había mucho material que revisar, me pareció mejor idea dividir la cagada. Cosas que dije en el post anterior:

“Quedé reflexionando en algo de extrema importancia: ¿qué mierda está pasando acá? Ahora vengo a notar que entre todas las películas que se han nombrado en la página, faltan dos sagas omnipotentes y que sudan testosterona (sumando diez largometrajes), que cualquier  Hijo de Atila que se jacte de tener las pelotas bien puestas ha de haberlas visto alguna vez. Odas a la vida, y maquinadas por el mismo hombre: Sylvester Stallone, obviamente me estoy refiero a “Rocky” y “Rambo”.

Es de conocimiento público que este gueón actúa como la soberana corneta, pero eso no nos importa; no queremos a un mariconsete metrosexual al que se le aplauda por sus dotes actorales y le derrita los helados a cuanta mina se le atraviese. No, no, no; mientras más tosco, bruto y con mala presencia mejor aún. Stallone es el personaje definitivo, sabiendo que contaba con esas limitaciones, mandó todo a la mierda y creó no sólo una, sino dos historias de culto que quedaron metidas en la cultura popular; y a ese que no le gusten, que se desayune un buche de semen. Pero mejor vayamos por partes, no puedo condensar esas obras magnas en sólo un párrafo cagón.”

 

 

PARTE 2: RAMBO.

Veterano de la Guerra de Vietnam, miembro de las Fuerzas Especiales, un Boina Verde que ganó la Medalla de Honor del Congreso. Una de las figuras que lleva la rudeza al límite, no existe nadie como John Rambo. Si usted, puto del orto, desconoce a este cabronazo; puede guiarse por la descripción hecha por el Coronel Samuel Trautman (genio que lo entrenó personalmente): “Usted trata con un experto en guerrilla, con un hombre que es el mejor con armas, con cuchillos, con las manos. Se entrenó para ignorar el dolor, para ignorar el clima; para vivir de la tierra y comer cosas que un macho cabrío vomitaría. En Vietnam su trabajo era liquidar al enemigo; matar, ¡punto! Ganar mediante el desgaste, pues Rambo era el mejor.”
El soldado más brigido que haya puesto un pie en Asia, es una máquina de guerra, antes que te des cuenta ya te ha matado; convierte cualquier elemento inofensivo en un arma mortal. De eso se desprenden cuatro películas:

 

1) Rambo (1982): Hace tiempo terminó la Guerra de Vietnam y volvió a Estados Unidos, se le encuentra gueviando en algún pueblo chico y un policía sale a hincharle las pelotas; ya que lo ve como un potencial agitador y se lo llevan en cana. Rambo se escapa a campo abierto y salen a buscarlo, pero los hace cagar a todos. Después, de puro picado, regresa al pueblo y descresta todo lo que encuentra a su paso; decidido a matarse después de eso, pero gracias a su amigo, el Coronel Trautman, al final agacha el moño y se rinde.

2) Rambo II (1985): Por la cagadita que dejó, ahora lo tenían picando piedras en prisión, pero apareció el Coronel Trautman ofreciéndole un trato: si hacía una misión de mierda imposible quedaría libre. Se trataba de volver a Vietnam y cachar si es que habían prisioneros gringos que hubiesen quedado ahí desde la guerra. Como era muy macho aceptó y partió para allá, encontrando a gueones en un campo de concentración: mató a cuanto puto asiático se encontró en el camino, liberó a los prisioneros y regresaron.

3) Rambo III (1988): Ya había pasado tiempo y estaba viviendo tranquilo, junto a unos monjes, en Tailandia, pero llegó a hinchar las pelotas el Coronel Trautman; ahora para pedirle un favor: los rusos tenían la mansa cagada en Afganistán y requerían de un gueón cabezón para hacerlos zumbar y que se acabase el enfrentamiento. Rambo rechazó la petición y Trautman tuvo que ir solo, cayendo como prisionero en dos tiempos. Cuando este gueón supo eso, se puso la pañoleta en la frente, tomó su rifle de asalto AK-47 y partió a buscarlo; mató a todos los soviéticos que pilló, rescató al Coronel y de paso hizo que se acabara la guerrilla.

4) John Rambo (2008): Un lote de años después seguía viviendo en Tailandia, pero la cosa estaba jodida en la frontera con Birmania, con algunas guerrillas. Se apareció un grupo de misioneros -o maracos por el estilo- pidiéndole a Rambo que los llevase en bote hasta allá. Después de negarse, y de que la mina de ese grupo lo convenciera, los dejó donde querían y volvió a su casa. No pasó mucho cuando supo que los militares -que ya a esta altura ni sé de donde crestas eran; asiáticos, todos iguales- atacaron la aldea donde estaban los misioneros y de paso se los llevaron de prisioneros; agarró sus gueás y partió para allá -acompañado de un grupo de mercenarios que fueron contratados para el rescate-. Lo mismo de siempre: Rambo mató a destajo y rescató a los pelotudos.

En el nombre del Padre Blackmore, del Hijo Iommi, del Espíritu Page. Amén.