Guitarra Rompe Ojetes los saluda, horda de maricones que buscan redención en la rudeza. Tuve un poco de tiempo y me vine a tomar una copa en un bar de Sunset Boulevard, en pleno estado de California, donde el verrugón de Motörhead es la ley. Lemmy Kilmister es uno de los iconos cabrones más grande que existe en el planeta, y eso no se discute. Si usted, lector del orto, llegase a desconocerlo, acá tengo algo que le puede servir para adentrarse en el tema: en el 2010 se lanzó un documental suyo, titulado “Lemmy: 49% Motherfucker, 51% Son of a Bitch”. No se gasten pensando que es otra cosa referente a la banda, claro que aparece y tiene su porcentaje de importancia, pero es algo que se enfoca de hocico a la figura de su líder.

Comienza con una vista panorámica de Los Ángeles, saltando a un departamento atestado de cagás, para luego enfocar a un compadre -que pasa los 60 años- metido en un juego de Play Station, parándose y preparándose unas papas fritas caseras. Se pone su sombrero cowboy y parte a una entrevista en una estación de radio, lo presentan y ahí parte la cosa.

Es un rudo cabrón vividor. Siempre hizo y deshizo, todo le importa una soberana raja, tal como el mismo Ozzy Osbourne dice allí: “sólo es Lemmy, lo tomas o lo dejas; en ambos casos, no le importa lo que hagas”. Un renegado criado bajo el alero del rock, una de las personas fundamentales que endureció el sonido del género; tiene los tres vicios que todo rudo debe poseer: mujeres, Jack Daniel’s, Marlboro… Y de yapa también el juego -en su caso puntual, las máquinas tragamonedas-. Ah sí, en sus ratos libres se dedica a aumentar su colección de espadas y antigüedades de la Segunda Guerra Mundial. Viejo zorro, es algo que ya todos sabíamos, pero puta que es diferente desde un documental y contado mayoritariamente por él mismo, a través de gloriosas dos horas de material audiovisual.

Se le da una repasada a cuanta mierda hizo: desde que estaba en una banda sesentoide, cuando pasó a ser el plomo de Jimi Hendrix, en su banda sicodélica setentera, hasta que formó Motörhead. Entre medio claro que salen un montón de anécdotas sabrosas o visiones personales, ya sean contadas por Lemmy o por alguna de las decenas de personas que participaron: Slash, James Hetfield, Lars Ulrich, Nikki Sixx, Alice Cooper, Triple H y un lote más -se pierde la cuenta de cuanta gente hay, sólo puse los más conocidos-.

A algunos trolazos de ano dilatado les parece un trabajo flojo, alegando que está a cargo de dos aficionados de Lemmy que lo perseguían con una cámara. A gueones así les digo que se desayunen un buche de semen; no es el prototipo de biografía cliché (si quieren algo así vean las de VH1, que no son malas, pero todas iguales las cagás). Esto otro es un va y viene sin orden ni patrón establecido, hacen lo que carajos quieren (cosa que me agrada). Mi calificación para el documental son cinco guitarrazos rompeojetes; un poco más abajo les dejo el tráiler para que se tienten un poco, y si no les gusta entonces váyanse a la mierda.

“¿Sabes lo que está haciendo Lemmy? Seguro está tomando una whiscola y escribiendo un nuevo disco.” -Dave Grohl-
En el nombre del Padre Blackmore, del Hijo Iommi, del Espíritu Page. Amén.