Guitarra Rompe Ojetes aquí, cambio. Estoy en un bar de mala muerte ubicado en Malasia, trabajando como sicario por un par de días. Entre tanto asiático maraco decidí que la mejor opción era encender mi pendrive y ponerme los audífonos mientras termino el vaso de gin; cuando aparecieron unos riffs con unas bolas forjadas en acero recordé la existencia de uno de los mayores hijos de putas actuales, el cual partió del modo incorrecto pero que luego se fue corrigiendo:

Cuando Zakk Wylde apareció era un cabrito de 20 años con una pinta metrosexual el muy maricón; pero con el paso de los años se fue transformando en el rudazo que es hoy en día: barbón musculoso y desaseado con atuendo de motoquero, pasado a cerveza y con una Gibson Ojo de Toro al hombro. Es una bestia que toca la guitarra con una energía soberbia; aparte actuó en una película de sí mismo, imposible ser más cabrón.

Llegó de la nada a fines de los 80’s y fue el guitarrista de Ozzy Osbourne por 23 años, anotándose seis discos en la banda (“No More Tears” lejos el más notable) hasta que le dieron la patada en la raja en el 2010. Pero se caga en todo, así que desde entonces se ha enfocado en su rudo grupo paralelo (que fundó a fines de los 90’s): Black Label Society, hasta la fecha contando con nueve discos, heavy metal sucio y a la antigua usanza, como ha de ser; entre tanta cagada homosexual ‘nueva’, es una de las pocas cosas que valen la pena escuchar actualmente.

Ya fue, cierren el debate, genio del sistema interplanetario. Aprovechen que el próximo 7 de agosto estará tocando con Black Label Society en el Teatro Caupolican; les recuerdo que es de macro puto perderse aquella magna fecha llena de testosterona donde darán cátedra de rock pesado.
En el nombre del Padre Blackmore, del Hijo Iommi, del Espíritu Page. Amén.