Ya que estuve algunos días inconsciente bajo unos escombros en Siria, mis colegas no pudieron contactarme para aportar en el Top Ten de los Hombres Rudos de la Historia; por ende, cara raja me tomo la libertad de meter un bonus track:


Lautaro:

Jefe de Guerra mapuche que participó en la ruda Guerra de Arauco. De partida esa hueá cuenta con un relato épico (“La Araucana”, de Alonso de Ercilla; es el ÚNICO que existe de ese género dentro del continente americano, todos los demás son de Europa: “La Eneida” en Italia, “Cantar de Mio Cid” en España, “El Cantar de los Nibelungos” en Alemania, etc).
España era LA potencia militar a nivel mundial en el siglo XVI y arrasó con cuanto pueblo culiao había en América (incluyendo las dos civilizaciones que aún estaban funcionando: los aztecas y los incas); pero al sur, en casi la parte más austral, se topó con estos cabrones que no destacaban por su desarrollo cultural, y que sin Lautaro también hubiesen cagado pistolas. Estratega brígido, cayó prisionero de los españoles y sirviéndoles a ellos por un tiempo fue cachando cómo era el mote y descifrando todo lo que les resultaba desconocido sobre los conquistadores. Pudo escapar, reunió a las tribus y las preparó para la guerra. Les enseñó a los suyos la batalla en escuadrones (aprovechando el terreno y haciendo líneas defensivas de caballería), entrenamientos para desarrollar visibilidad nocturna (haciendo pasar a sus soldados sin ver el sol durante días), creó algo así como un servicio de investigaciones y de inteligencia (enseñándoles a algunos a simular ser borrachos, locos o traidores y hacerse pasar por colaboradores para los españoles, ellos sin saber que también sabían hablar en español y así filtraban información), etc etc etc. Revolucionó toda la hueá e hizo al pueblo mapuche indomable y el único que no pudo ser abatido en la conquista… Ah sí, tampoco se trató sólo de una resistencia, así que agarró sus cagás e hizo corneta fortificaciones españolas hacia al norte y como guinda de la torta capturó al archi enemigo Pedro de Valdivia (donde se dieron el gustazo de ejecutarlo). Nadie pesca mucho a Lautaro acá, pero en las academias militares alrededor del globo es material fijo de estudio; con lancitas y boleadoras les sacó la chucha a los españoles. ¡TOMA!

En el nombre del Padre Blackmore, del Hijo Iommi, del Espíritu Page. Amén.