El sabio dijo entonces:

“Quien entre a un salón de pool o una cantina de mala muerte, y no sea capaz de aguantar el humo del cigarro, no es digno de poner siquiera un pie allí. Que dé media vuelta y dirija su camino a una fuente de soda, para pedir una malteada de chirimoya alegre el muy maricón; sólo los anos dilatados mueren de cáncer al pulmón.”

Marlboro Man, ora pro nobis.