Ya leyeron el título y sabrán a lo que me refiero, conchas de sus madres. Quentin Tarantino tendrá toda la pinta de ñoño, pero ha sabido hacerla: haciendo que Steve Buscemi fuese el único sobreviviente de la matanza carnicera, de ternos negros y camisas blancas, en Reservoir Dogs (1992). Llamando a John Travolta y Samuel L. Jackson para un despliegue de cabronidad y armas de fuego en Pulp Fiction (1994). Poniéndole un buzo amarillo ajustado a una rubia Uma Thurman, haciéndola matar hueones a destajo con una katana en las dos partes de Kill Bill (2003 y 2004). O siendo el director invitado en la sanguinaria Sin City (2005). Qué capo, pero lo que nos convoca hoy, hijos de puta, es el trabajo que hizo hace un par de años en el que convocó a Brad Pitt: Inglourious Basterds (2009).

Ambientada en los primeros años de la década de los 40’s en Francia; un humor negro que te cagas. Si es que algún marica vio la película, probablemente se sentirá identificado con la rubia dueña del cine y sus cagás feministas. En cambio, si usted tiene las pelotas bien puestas, enfocará toda su atención en Los Bastardos: porque lo que le faltó a la Segunda Guerra Mundial fue un escuadrón de elite, judío / americano, que desembarcara en Europa. El teniente Raine la tiene clara apenas aparece y lo dispara así:

“Tenemos una única misión: matar nazis. No sé ustedes, pero yo no bajé de las Grandes Montañas Humeantes, atravesé 8.000 kilómetros de agua, luché a través de media Sicilia y salté de un avión para enseñarle humanidad a los nazis. Los nazis no tienen humanidad; son los soldados de un maniático asesino en masa, que odia a los judíos, y deben ser destruidos.”

Usan de trofeo los cueros cabelludos de los nazis muertos. El Oso Judío dicta cátedra cuando los caga con un bate de béisbol. Aldo el Apache marcando, con un machete, una esvástica en la frente de los pocos hueones que no mataban. Los que sean la peor pesadilla de los alemanes, además de ellos y los soviéticos, que levanten la mano; a ver cuántos son. Probablemente me hubiese unido al grupo del teniente Raine, pero estaba ocupado entrando a Berlín, desde el lado este, junto a El Profeta y sus amigos rusos.

Ah, se me olvidaba: para remate, Tarantino se caga en todo y al final transforma la hueá en algo distópico, decidiendo que hicieran corneta a Hitler con una metralleta dentro de un teatro. Planes conspirativos, explosiones, balaceras, sangre en cantidades industriales y la mejor frase que escuché ese año: “¡Despídete de tus bolas nazis!”. Como dato extra, un par de canciones de la banda sonora fueron hechas por el eterno Ennio Morricone; ¡qué mejor!

Si usted la vio en su respectivo tiempo, lo felicito por su buena elección y lo invito a debatir sobre el tema. Si no es así, entonces debe ser un maricón ano dilatado; en el caso de que desee redimirse dejo al final el trailer.
En el nombre del Padre Blackmore, del Hijo Iommi, del Espíritu Page. Amén.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=-2cRY4p7KIk?rel=0&w=640&h=360]