Que los Dioses Rudos bendigan las sagas de acción, ya que es de maricón sin aguante hacer una sola película. Aquí hay cuatro trabajos magnos de brígidos de antaño, recordándoles que no pueden faltar en las videotecas de los que se jactan de tener las pelotas bien puestas. Ahora me da paja hacer un post completo por cada una (como antes hice con La Trilogía del Dólar, Rocky, Rambo, Conan el Bárbaro & Terminator), así que si no le parece bien, le invito a hacerse un candado chino.


 

1) Indiana Jones (Harrison Ford): Debe ser el arqueólogo y profesor universitario más taquilla que puede existir. Nervios de acero, mata a sangre fría, le dio un nuevo significado a los látigos y a los sombreros Fedora cafés; además siempre se termina comiendo a la mina rica. El hueón choro se va a buscar el Arca Perdida, el Santo Grial, las Calaveras de Cristal… ¡Y lo encuentra todo el rechuchatumare! Cuatro películas: 1981, 1984, 1989, 2008.

CLINT

2) Harry el Sucio (Clint Eastwood): Harry Callahan ha de ser el más grande hijo de puta de todas las estaciones de policías de San Francisco. Un carácter de mierda, todo le importa un carajo; conocido por pasarse por la raja las leyes establecidas y cagar así a los patos malos. De temer cuando se queda serio apuntándote, con su Magnum calibre 44, mientras te dice “Do you feel lucky?”. Cinco películas: 1971, 1973, 1976, 1983, 1988.

Martin Riggs

3) Arma Mortal (Mel Gibson): Martin Riggs es un oficial que va a todas, porque enviudó y todo le importa un carajo. Por tanta insubordinación lo reasignan para trabajar con un nuevo compañero, don Roger Murtaugh, haciendo cagar grupos de narcotraficantes, sudafricanos Pro-Apartheid, pandilleros y la mafia china. Además de entregarnos un valioso mensaje: no somos muy viejos para esta mierda. Cuatro películas: 1987, 1989, 1992, 1998.


4) Duro de Matar (Bruce Willis): Ningún maraco aguanta tanto disparo. John McClane es otro paco que no se anda con hueás; dejó la cagá en Los Ángeles, Washington, Nueva York y Chernóbil, desbaratando grupos completos de terroristas él solo. Demostró también que los amanerados de la era digital, del siglo XXI, no tienen nada qué hacer contra la hombría a la antigua. Cinco películas: 1988, 1990, 1995, 2007, 2013.