Según los chinos, el 2012 es el año del dragón; yo digo que el 2012 es el año de Van Halen, y al que no le guste que se desayune un buche de semen. El regreso discográfico más esperado; ya en febrero, cuando sacaron al mercado A Different Kind of Truth, venía diciendo que ese era el lanzamiento de la temporada (y hasta ahora sigo convencido de eso). Si aún no lo has escuchado, claramente es porque eres un maricón ano dilatado. En el caso de que quieras enmendar esa grave falta, hace click justo aquí abajo, ese es el videoclip que adelantó el disco.

Para el mocoso imberbe que no tiene idea, le explico que hay dos versiones de la banda: de 1978 a 1984 con David Lee Roth, de 1985 a 1996 con Sammy Hagar. La última formación no es para nada mala, sacaron un montón cosas buenas, pero eran más melosos, ideal para un macho recio enamorado. El mismo David Lee Roth lo grafica así: “El Van Halen clásico te hacía tener ganas de beber, bailar y tener sexo. El segundo nos da ganas de tomar leche, manejar un Nissan y tener una relación” (de cualquier forma es mejor que cualquier cosa que Arjona nos podría entregar). Si usted prefiere esa última encarnación, me parece de lo más respetable; pero si opta por la encarnación original, lo felicito por su excelente toma de decisiones.

Hueón, hablo de la banda americana más influyente y multiplatino jamás hecha: frontman a prueba de balas, guitarrista que lo revolucionó todo después de Jimi Hendrix, el debut más vendido de la historia (junto con el de Led Zeppelin y el de Guns N’ Roses), comenzaron tocando en antros de mala muerte de Los Ángeles y en sólo un par de años ya se habían comido al mundo (sin siquiera haber sacado su placa más exitosa: 1984). Hicieron lo que carajos quisieron, se les paró el hoyo y le pusieron onda con sintetizadores (para mayor información: ‘Jump’), vendieron cientos de millones, se aventuraron en Sudamérica -a comienzos de los 80’s- antes que cualquier otro grupo del género, tuvieron separaciones escandalosas -distanciados por casi 1/4 de siglo- y una reunión que paralizó al planeta hace cinco años atrás (una pena, eso sí, que no llamasen al bajista original).  Si usted cree que se trata de una banda de juguete más, de chascones que tienen parcito de hits, no me queda más que decirle: ¡NO TIENES IDEA DE LO QUE HABLAS, CONCHATUMARE! Esos siete discos con David Lee Roth (incluyendo el de este año) son una hueá maravillosa. Quien esté en desacuerdo conmigo le invito a replantearse su existencia, mientras le pone play a los videos que dejé abajo.
En el nombre del Padre Blackmore, del Hijo Iommi, del Espíritu Page. Amén.