De las chanas, su posesión, uso y goce

por | Feb 28, 2014 | Hembras

*Desambiguación: Chana: Dícese de la mujer joven, de poca educación y relajada moral sexual.

* Sinónimos: Turra (AR), Naca (MX), Chula (CL), Güarra (Es), Pluma (BO)

Saludos cavernícolas hediondos, una vez más desde la Plaza Maidan en Kiev, os saluda y bendice el Profeta.

Una gran masturbación en la Fuerza me ha sacado del exilio, para predicaros sobre un tema doctrinal de vital importancia y que no ha sido tratado antes en este portal de Hombría: las chanas.

Las chanas, como se ha dicho son las típicas mujerzuelas de bajo nivel educacional, cuya moral sexual y hábitos alcohólicos se asemejan más al de un Hombre. Por desagradable que esto pueda parecer, el rudo lector tendrá que reconocer que más de alguna vez, en algún momento de apuro o desesperación ha intimado con una chaneca.

Si bien es cierto que esta especie repta sobre la tierra desde la Era Mitológica, su linaje está lejos de desaparecer y se ha reproducido y crecido en número desde la primera mitad del siglo XX, cuando liberales, hippies y veganos, comenzaron a hacerse con el poder político.

La chana es una bestia de presa. y aunque Ud. iluso quinceañero manfinflero, jure que ha cazado una chaneca para servirse de su sexo, la realidad es que el cazado ha sido Ud. mismo. Eso es lo peligroso.

A continuación algunas características para distinguir a estas creaturas:

hotdog

Alimentación: Estos seres mitológicos se alimentan en carritos de hot dogs, sangücheros y similares. Tienen un apetito desmedido por la carne (sea cocida o cruda) por lo que es frecuente verlas en barbacoas o parrilladas, donde sus platillos favoritos son aquellos con forma de verga (chorizo, salchicha, longaniza, etc.). Peligro: practican el sexo siempre inmediatamente después de comer, por lo que durante su encuentro amatorio deberá soportar eructos y pedos varios. Después del sexo también les da hambre.

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Hábitos etílicos: la chana se derrite al ver alcohol, siendo esta debilidad seguramente la mejor forma de identificarlas. Así como una mujercita de bien puede estar horas viendo un vestido o una joya en un shopping, una chana puede pasarse varios minutos contemplando la sección de licores de un supermercado. Consume cerveza como si fuera agua (para acompañar la comida, hidratarse en días de calor, etc.), aunque a lo largo de la historia su trago preferido ha sido y es el Ron de mala calidad. Rara vez llegan a probar el Vodka y no conocen el Whiski.

Pasatiempos: además de saciar sus necesidades básicas de sexo, comida y bebida, es infaltable que la chana vaya a la discoteca. No importa si dispone para ello de un hombre o un grupo de amigas, debe estar allí cada fin de semana. La chana NUNCA paga entrada. Su estrategia es esperar en la puerta a que algún incauto la invite, para luego desaparecer. La chana acepta invitaciones a beber de quien sea, pero selecciona muy bien con quien frotará su cuerpo durante la noche en la pista. La última de sus conquistas necesariamente ha de tener automóvil, porque la chana tampoco paga transporte. Este servicio lo compensará con sexo oral (lo que para ella es como un beso en la mejilla).

Bodyart: Una forma fácil y rápida de reconocer a estas bestias a simple vista es la forma y el tamaño de sus aretes. Los aros de argolla son un símbolo tribal milenario que esta raza ha usado para identificarse. Cuanto más grande es la argolla, más voraz sexualmente es la hembra. El aro en la nariz, la lengua, el pezón, la vagina o el ombligo es infaltable. Respecto de los tatuajes, estos consisten en motivos tribales o animales que se extienden por sobre ambas tetas y/o nalgas. Recurrentes son también los motivos religiosos o el nombre de alguno de los machos de su pasado o de sus crías.

Música: La chana baila raggaeton. Esto es sagrado y todo lo demás no es música, o en el mejor de los casos es música de viejos, o aburrida. La chana además escucha raggaeton el resto del tiempo en su teléfono móvil, con el cual reproduce esta música infernal sin audífonos, para desgracia de todos los que se crucen con ella.

Relaciones sentimentales: la chana no tiene novio, marido, amante, patas negras, amigo con ventaja, concubino ni conviviente. La chana tiene “pareja”, palabra que puede servir para designar una o varias de las situaciones anteriores, así como ninguna. Por lo general, la doctrina entiende que “pareja” es quien comparte su sexo con ella, sea dentro del hogar o producto de una violación. Da igual, es pareja.

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Indumentaria: una de sus costumbres tribales consiste en llevar sobre sí la piel de animales muertos, o en su defecto el nunca bien ponderado animal print, el cual -en forma de mallas ajustadas- cubre todo su cuerpo. Respecto del calzado, son infaltables las botas blancas, estilo ranchera.

Máquinas de parir:Llegamos finalmente a la más característica y peligrosa de las propiedades de esta especie: su fecundidad. Las chanas son verdaderas ametralladoras de críos, y pueden preñarse solo con tomarles la mano. Su periodo gestatorio es especialmente breve, se han visto casos de turras que luego de siete meses se han vuelto a embarazar. Si bien son frecuentes usuarias de la píldora del día después, son extremadamente despreocupadas del pico del día anterior. Una vez parida, son madres preocupadas, pues cada hijo tiene un padre distinto (dedicación exclusiva).

Así termina esta prédica, que no busca otra cosa sino preveniros y daros a conocer más en detalle a estas peligrosas y seductoras bestias. Si desea saber más tendrá que arriesgar su pellejo y salir a la caza de una, procurando no terminar siendo la presa.

En alabanza de Putin, amén.