007No necesita mayor presentación: Bond, James Bond. Vodka martini; batido, no mezclado. Ian Fleming se anotó un golazo, creando al Agente 007 para una saga de 14 libros (entre los 50’s y 60’s). Pero EON Productions fue quien lo convirtió en un mito de la cultura popular: inmortalizándolo, desde hace más de medio siglo, en las 24 películas que lleva hasta la fecha. Y esas 24 películas son la ley, punto. El comandante James Bond es un ícono del siglo XX, y no se diga ninguna huevada más. Ah, claro, ya rompió esa barrera e invadió también el siglo XXI. Es una franquicia ruda que jamás morirá: olvídense que desaparecerá la apertura con la mira, siguiéndolo de costado, para ser sorprendida por él y luego enrojecerse la pantalla. Por supuesto, la canción que acompaña esa escena es igual de híper conocida. Si usted, el muy hueón, tiene dudas al respecto: ponga play a continuación.


James Bond 1James Bond 2Agente doble cero del MI6, licencia para matar (la cual ocupa bastante). Sin perder clase y toque británico, usando esmoquin negro, tenemos a un hijo de puta machista, enchapado a la antigua, alcohólico, apostador y mujeriego (cuyo promedio son dos minas por cada película, sean aliadas o enemigas); las tiene todas, como deben ser los hombres hechos y derechos, nada de mariconerías. Diferentes rasgos, según los seis actores que lo han interpretado: el solemne Sean Connery, el coquetón George Lazenby, el simpático Roger Moore, el sanguinario Timothy Dalton, el insolente Pierce Brosnan y el duro Daniel Craig. Cintas culiás genéricas, si ya viste una ya las viste todas (o casi todas), pero nos tiene sin cuidado: material de machos, y ese que no esté de acuerdo que se desayune un buche de semen. Ya sabemos que quedará alguna cagada, M mandará a James Bond para hacerse cargo, Q le dará algún equipamiento brígido, se irá a la misión y la completará a último minuto casi sin despeinarse (salvando así una nación o el mundo entero). Parte desde Inglaterra y tendrá que ir a dos o tres lugares cada una de esas veces: ya sea Brasil, Cuba, Japón, Estados Unidos, Suiza, Turquía, India, Haití, España, Corea del Norte, Italia, Alemania, Egipto, Rusia, etcétera; donde sea que las papas quemen, es raro no haberlo visto en algún país. En las primeras cintas combatía a la organización terrorista Spectre, en las siguientes contra magnates culiaos particulares. Se fue moldeando y adecuando a las épocas: la Guerra Fría, la caída de la Unión Soviética y el nuevo milenio.

Si tu papá actualmente es joven, estás cagado y no sabes de qué chucha he estado hablando: por lo general los que ahora son mayores (algunos ya abuelos) eran los que se deslumbraron con Connery o Moore en los 60’s y 70’s, luego traspasando ese sabio conocimiento a nosotros. ¿Alguien dijo From Russia With Love (1963), Goldfinger (1964), Thunderball (1965)? ¿Alguien dijo The Man With the Golden Gun (1974), The Spy Who Loved Me (1977)? Ah, verdad, las más actuales (hechas por Dalton, Brosnan y Craig) tampoco se quedan atrás: ¿Alguien dijo Licence to Kill (1989), Tomorrow Never Dies (1997), Skyfall (2012)? Escúchame bien, hijo de puta, porque sólo lo diré una vez: la saga completa suda testosterona. Los Aston Martin completamente equipados, conspiraciones, espionaje, bataclanas en paños menores, balas infinitas, explosiones. ¿Qué chucha más puedes pedir? Así déjate de hacerte el hueón, recoge sus pelotas y anda a ver alguno de esos trabajos magnos; el Salón de la Fama Rudo se sentirá orgulloso de ti, de lo contrario quedarás como un pusilánime ano dilatado.

Ian Fleming, ora pro nobis.
Guitarra Rompe Ojetes, cambio y fuera.