Huevos Grandes

por | Ago 12, 2015 | Doctrina, Macho Alfa 101

Por Barbanegra
Lider de la Resistencia y ex convicto.

Los Hombres Rudos hemos vuelto para quedarnos. No crea que porque cualquier imbécil con un poco de testosterona en el cuerpo pueda dejarse crecer un par de pelos, puede éste llamarlo barba y decir “¡aquí viene papá, háganse a un lado!”. De hecho por causa de esos delicados hijos de papá conocidos en la jerga moderna como ‘hipsters’, el vello facial ha perdido importancia como elemento diferenciador, eso que distingue a los hombres de los niños. Porque los ‘hipsters’ no son más que culicagados, pendejos mal criados.

Si cualquier escuincle puede dejarse pelo en la cara, entonces ¿qué sería aquello que hace que un hombre, sea un hombre de verdad? Está bien, tener pichula equivale a ser del sexo masculino, pero no necesariamente te hace un hombre de verdad. ¿Cuál sería la quintaesencia, la cualidad más pura de la hombría? Que bueno que preguntó, mi amigo.

La respuesta es: las pelotas, los cojones, huevos grandes, bolas grandes, chutzpah. La valentía, el descaro, la gallardía, el estar cagado de miedo, pero igual hacer las cosas, porque hay que hacerlas.

Lo hemos visto en despliegues tremendos de coraje como el abordaje del Capitán Prat al Huascar, aquel fatídico 21 de mayo de 1879. ¿Ya, y por qué Prat? se preguntará. Póngase en este caso: en plena campaña naval lo mandan al comando de un cajón de manzanas (llamado Esmeralda), con la posibilidad de encontrarse con la flota más poderosa del Pacífico de aquella época. Y chucha, se encontró con el Huascar, una mole de fierro al mando de uno de los mejores marinos de la época, el peruano Almirante Miguel Grau. Se agarraron a cañonazo limpio y pasó lo inevitable: el cajón de manzanas se fue al carajo. Yo creo (y probablemente usted mi amigo también lo cree así), que Prat estaba cagado de miedo por dentro, más que la chucha. Porque esa hueá es humana, el cagarse de miedo cuando estás por conocer al Creador.

Pues bien, cagado de miedo y todo, debe haber pensado “estamos hasta el pico, y la única forma de ganar es tomando el control del Huascar” (en los libros Prat aparece como un caballero, pero en las quemadas, hasta al más prohombre se le sale una chuchá). Y con tres pelagatos llegó, saltó de la Esmeralda y cayó en la cubierta del Huascar a pelear con el sable, se echó a unos cuantos combatientes peruanos, hasta que de una de las torres le dispararon y murió.

El Capitán Prat es quizás el personaje de la Historia de Chile con más pelotas que se ha visto, junto con los valientes de la Batalla de la Concepción (de los cuales, ya hemos hablado antes). Merecen ser llamados hombres de verdad, porque hicieron su pega cuando todas las probabilidades estaban en contra, cuando todo pintaba para irse a la mierda. Firmes junto al cañón, nunca abandonaron a sus hombres. Y el que me venga a desconocer eso, déjeme su dirección en los comentarios, para tomar la camioneta, tocarle la puerta y sacarle la cresta hasta darle vuelta la cara, por idiota.

Ahora, por estas latitudes ya no hay conflictos bélicos, por lo que despliegues como aquellos no se ven en la actualidad. Sin perjuicio de aquello, si usted mi amigo quiere convertirse en un hombre de verdad, debe atreverse, meterse el miedo en el bolsillo y lanzarse. Tener huevos, tener pelotas. Sea invitando a salir a esa mina exquisita digna de catalogo de Victoria Secret, sea partiendo con su primer negocio al que nadie le tiene fe, sea jugando ese partido contra el líder de la liga (siendo su equipo el colista).

La vida está llena de oportunidades para ser corajudo, ser un hombre de verdad. Hay que atreverse no más.