Mujeres, sexo y literatura en el S.XXI

por | Ago 19, 2015 | Hembras

Los saludo, hombres barbudos, fieles seguidores de este blog, mujeres dedicadas y maricas en busca de la redención.

Desde algún lugar de los montes Urales, les escribe y bendice el Profeta.

Si ud. es de aquellos que visitan con frecuencia este sitio, seguro sabe hablar de corrido, leer y escribir, hablidades todas que distinguen a un Hombre Rudo de un cromagnon cualquiera (pues en todo lo demás nos parecemos bastante). Desde la antigüedad los libros han influido sobre los Hombres (y a través de nosotros, sobre la Historia misma), no obstante es justo recordar que las mujeres también leen, aunque poco, pero leen. Este post trata sobre aquello.

Es cierto que existen mujeres aficionadas a los buenos libros, un deleite para nosotros, pues después de vaciar nuestros cojones en maratónicos encuentros sexuales, podremos cultivar nuestra mente escuchándolas hablar de las voladas de Bukowski, la historia del teatro en Broadway, la economía en China o los últimos descubrimientos del universo, en lugar de las insoportables proyecciones de un futuro juntos, el resumen de la telenovela o el último chisme del trabajo.

No obstante lo anterior, hay un género del que ninguna mujer escapa, la llamada “Literatura Femenina” (término que desespera a feministas y maricones que creen que todos somos iguales y que los hombres deberían embarazarse), libros escritos para mujeres, sobre temas de mujeres y que toda mujer, en algún momento de su vida ha leído. Este tipo de libros se caracteriza por pertenecer al género de la ficción, tener protagonistas mujeres y tratar especialmente sobre el amor conyugal, que aparece como un ideal supremo y un fin en sí mismo. Uno de los primeros y más conocidos exponentes de estos libros es “Orgullo y Prejuicio” de 1813.

El nuevo siglo ha visto parir varios títulos de este género y quizás más que nunca (por su masificación, sus adaptaciones al cine, o lo que sea) estos han influido de manera determinante en la vida de las mujeres. En especial respecto de su relación con nosotros… y el sexo.

A continuación he reseñado tres libros de los inicios de este siglo y cómo han influído sobre las féminas y el tipo de hombre que buscan para aparearse. Tome nota:

A) Tres metros sobre el cielo: si bien fue escrita en 1992, solo se publicó masivamente en 2004. La novela trata básicamente de una niña-bien (entiéndase una jovencita con clase, sin apuros económicos, de buen aspecto e inteligencia comparable a la del hombre) que se enamora de un patán (entiéndase un vago, sin estudios, sin trabajo, que se cree más rudo que el resto por tener una vida de mierda) ¿Historia conocida? Seguro que por aquellos años, en los albores del nuevo siglo, Ud., profesional exitoso o alumno destacado, quiso cortejar a aquella jovencita perfecta, con el aspecto señorial y la belleza de Arwen (Liv Tyler en el Señor de Los Anillos), hasta que después de algunos acercamientos la vio apartarse asustada -“es que llegó mi novio” (golpe en los cojones), novio que resultaría ser un aborigen vestido con ropa dos tallas mayores, joyas y gorra en plena noche. Pues bien, esa chica leyó Tres metros sobre el cielo y creyó que en un acto supremo de amor al amor, debía entregarle su virginidad a un pordiosero. Hoy ella busca un padre para sus hijos y él, un trabajo que le permita pagar la pensión de alimentos y su yerba.

B) Crepúsculo (Saga): corría el año 2006 y las librerías exhibían un libro negro, era  una novela para jovencitas, pero sobre vampiros. Quizás Ud. pensó en Drácula (de quien hablaremos en otro post) o algún otro demonio de similar virilidad y creyó que sería un buen regalo para esa universitaria con la que estaba saliendo. Gran error. Crepúsculo es una historia de amor barata, donde el chico hace  y dice todo lo que la protagonista (y la lectora) quiere hacer y escuchar. Un equivalente a ese porno sin argumento que vemos cuando queremos echar una paja rápida, sin la historia del repartidor de pizzas, ni pendejadas. “¿Por qué no me dices cosas lindas? ¿Por qué no lo dejas todo por mí? ¿Por qué no estás siempre conmigo?” Son preguntas que su chica comenzó a hacerle unas semanas después de regalado el libro. Luego salió la película y todo se fue a la mierda: Su chica se buscó un hombre bello y sensible. Usted quedó soltero y debió coger con muchas mujerzuelas para olvidarla. Ella muy tarde descubrió que tenía algo más en común con su nuevo novio: a él también le gustaban los hombres.

C) Cincuenta Sombras de Grey: todo parecía perdido, corría el año 2011 y usted deambulaba por los prostíbulos del bajo mundo. Este nuevo siglo cargado de mariconería había convertido al hombre tradicional: masculino, sobrio y trabajador, en un fósil pasado de moda. La ciudad se llenaba de hombrecitos con cejas delineadas, maquillados y sensibles. Los princesos parecían haber llegado para quedarse. Entonces una novela erótica empezó a circular entre las mujeres. Cincuenta sombras de Grey, una mierda en cuanto a narrativa, según los que saben, pero un respiro para los hombres y una esperanza para la preservación de la especie humana. Aquí el protagonista no es un vago, ni un señorito. Es un empresario exitoso y solterón. Un tipo preocupado de su trabajo, de vestir impecable y modales de caballero, pero que como vicio privado tiene la afición de tener sexo duro y no convencional con jovencitas. Seguramente al leer esto Ud. está sonriendo. Es un león viejo y casualmente desde que salió esta novela se ha vuelto interesante para las chicas más jóvenes. En el pasado usted pudo optar por rebajarse y convertirse en un vago o un princeso para acceder a un poco de sexo, pero no lo hizo. Hoy la tortilla se da vuelta, pero con una diferencia: maricones y pordioseros no tienen ninguna posibilidad de convertirse en usted: hombre trabajador, con clase y si… también un maniático sexual. Por ahora ha conquistado el mundo, disfrútelo, pero permanezca vigilante de las nuevas tendencias de la literatura femenina.

Alabada la Rudeza. En el nombre de Bud Spencer. Amén.