Cuando al Rudo lo hacen cornudo

por | Mar 14, 2018 | Macho Alfa 101

Saludo a ustedes varones que se acercan a este santuario de la rudeza, a llenar sus vidas de la virilidad necesaria para pararse como hombres en un mundo que le ha dado la espalda a la verdadera hombría y saludo a ustedes bellas hembras que nos calientan con su presencia y buscan en estas líneas rebosantes de testosterona, la senda para encaminar a sus desviados hombres.

Hoy disertaré sobre lo que tiene que hacer el macho genuino, semental de raza y cultor de la rudeza, cuando su mujer lo engaña con otro u otros hombres.

Los cuernos son como la muerte: a todos nos llega; y así como es sabio estar preparado para partir al más allá, es igual de inteligente estarlo para cuando nuestras hembras nos dejen como los renos de Santa.

Cuantos de nosotros tenemos excelentes mujeres, damas sin tacha, completas en todo, y aun así, terminamos engañándolas con cualquier hembra libertina e interesada que nos encontramos en nuestras correrías extramaritales. Igual ocurre con ellas; pueden tener a un buen hombre, cumplidor, generoso y más fiel que un perro, pero terminan dejándose joder de otro. Son tan infieles como nosotros, con la ventaja de que por cada fémina que podamos empalar, ellas se pueden coger a 10 mancebos; así que perdemos y por goleada.

Analizado lo anterior partamos de este sublime principio: DE LOS CUERNOS Y DE LA MUERTE NADIE SE SALVA.

¿Pero qué hacer cuando nuestras adoradas mujeres nos adornen la cabeza como la de Olafo el amargado?

La Rudeza nos ha revelado 7 pasos para sobrevivir airosos a una infidelidad, sin caer en histéricas y deplorables escenas, propias de pseudo-hombres que pisotean su honor y dignidad, alcahueteando a una infiel que se acostumbró a chupar morrongas ajenas, y todo por según ellos, no perder al amor de sus vidas (Pfff! amor, el que le tengo a mis pelotas).

PASO 1: CALMARNOS PARA ACTUAR SABIAMENTE.

Una vez descubras que tu hembra te es infiel y el dolor, la rabia y hasta la sed de sangre y venganza se hayan apoderado de ti, recuerda lo que hace siglos dijese el sabio Séneca: “Al gladiador lo protege el arte y lo expone la ira”. Hay que conservar la calma para pensar con lucidez y evitar los disparates que suelen cometer muchos cornudos en estos casos. Nada de darle una golpiza a la perjura, pues por infiel que sea, no deja de ser mujer. Nada de ir a buscarle camorra al rival pues aparte de irracional, si no has peleado nunca, ni has sido entrenado para soportar los rigores de una lucha hombre a hombre, corres el riesgo en estos tiempos en que al tigre lo corretean los venados, que el mal nacido aparte de romperle el culo a tu mujer, te rompa también la cara y termines cornudo y desfigurado. Y aún si puedes partirle la madre, lo más seguro es que termines enfrentando cargos por lesiones personales, intento de homicidio, porte ilegal de armas, secuestro, tortura, desaparición forzada y terrorismo, y acabes pagando una costosa multa o de narices en la cárcel, mientras tu mujercita volea matraca de lo lindo con el mal nacido aquel.

PASO 2: CORTA EL MAL DE RAÍZ

Aquí es donde se conoce el temple de un verdadero macho alfa lomo plateado, bolas de acero. Una vez hayas logrado serenarte y controlar la bestia asesina que albergas dentro de ti, procede a dar el paso que a muchos hombres tanto les cuesta: Terminar la relación. Después de los cuernos, solo queda el adiós. No salgas con los típicos argumentos de que ha sido más lo bueno que lo malo, que un error lo comete cualquiera, que han sido tantos los bellos momentos, pfff! ¿Acaso mientras ella se lo chupaba a otro y se escanciaba su leche pensaba lo mismo? Recoge lo que te quede de entereza y póntela de sombrero y los sentimentalismos métetelos por la raja, y sin derramar una sola lágrima dile adiós a la infiel y aunque se aferre a tus piernas para retenerte, tú cual espartano en las Termopilas debes seguir adelante por oscuro y tenebroso que parezca el camino pues ya encontrarás la luz al final del túnel.

PASO 3: HAGA DUELO PERO COMO TODO UN HOMBRE.

Después de todos los meses o años juntos, de los mil momentos vividos y de un montón de recuerdos, nos damos cuenta que todo se fue al carajo. Sumado a eso está el dolor que producen unos soberbios cuernos y la pena del adiós. La amargura y la desesperación se apoderarán de ti, vas a querer llorar y lo puedes hacer, PERO SOLO y a lo macho. Nada de llamar a un amigo para llorar sobre su hombro como colegiala despechada, nada de ir a llorarle a la causante de estos males, ni al vivaracho que se la gozó porque ahí si estarían mandando la rudeza a la caneca de basura. Llora (al fin y al cabo hasta Rambo lloró) pero nada de encerrarte a escuchar música corta venas, ni las canciones romanticonas que se dedicaban cuando aún no te enterabas que ella era empalada por todos sus agujeros por un tipejo que ahora quisieras matar. Ni se te ocurra publicar lastimeros y ridículos estados en las redes sociales, mostrando a todos tu dolor pues un macho pura sangre jamás caerá tan bajo. Si ya empiezas a maquinar ideas suicidas, piensa que mientras bebes la cicuta, te botas desde El Salto del Tequendama o te disparas en la cabeza con una Remington calibre 12; la muy infiel le lame lascivamente las pelotas a un maldito bastardo. El macho hecho y derecho, tal y como un día lo leí de la pluma del rudísimo Hígado de Acero y que les parafraseo acto seguido: “El verdadero Atila absorbe el sufrimiento y adormece el dolor con whisky a la usanza del Wild West” (Viejo Oeste para los que no sepan inglés).

PASO 4: BUSCA LA COMPAÑÍA DE OTROS RUDOS.

Luego de haber gemido como mujercita, revolcado en ceniza, vestido en cilicio y por poco cortarte las pelotas, ya estarás más tranquilo, así que es hora de buscar la compañía de otros bucaneros de siete mares para ahogar las penas entre copas y mujeres. Ahí es donde uno agradece tener amigos bien hombres, que ya hayan vivido ese calvario y puedan hablarte con propiedad del tema. Nada de llorar frente a ellos pues perderás esa rudeza de la que tanta gala has hecho y una vez la tusa se te haya pasado serás el hazmerreír cada vez que recuerden ese vergonzoso episodio tuyo, con los ojos arrasados de lágrimas, mocos y babas por todos lados; algo para ellos risible pero para ti, bajo y oprobioso. El macho toro pollón necesita el apoyo y el consejo de un similar pero nunca la compasión de nadie, así que entre rudos solo se cuentan buenas historias, al calor de un buen destilado y en la grata compañía de sensuales y complacientes mujeres.

PASO 5: SEPARACIÓN DE BIENES.

Como el idílico romance llegó a su fin y si convivías con aquella mujer, tendrás que partir bienes, lo cual se debe hacer con justicia, dándole lo que por ley le corresponde sin mezquinar nada, así la infame se vaya a gozar su parte con el amante. Pero no solo se debe tener en cuenta el patrimonio, también las deudas y obligaciones financieras y no ser tras de cornudos, orejones.

PASO 6: APRENDER DE LOS ERRORES.

Luego de un tiempo verás las cosas de un nuevo color, el dolor se ha ido mitigando y es el momento para reflexionar pues no podemos descargarle toda la culpa a la ex, sino reconocer que también hemos fallado, bien sea por defecto o por exceso. Hagamos un sincero autoexamen e identifiquemos los desatinos cometidos y recordar que quien no aprende de sus errores está condenado a repetirlos.

PASO 7: RECONSTRUYE TU VIDA.

Después de todo lo anterior, es hora de reconstruir tu vida, ve con calma y no te precipites a embarcarte en una nueva relación hijo de Atila para no salir de la olla y caer al fuego. Ya llegará la mujer que vendrá a vestir de primavera tus otoñales días.

EPÍLOGO

Si te comportas como todo un digno hijo de Leónidas, sin pisotear tu dignidad y emulando a los recios hombres que ya han pasado airosos por este bautismo de fuego, te felicitarás a ti mismo de un día haber tomado la férrea decisión de convertirte en un hombre rudo de tomo y lomo porque habrás sorteado con mayor facilidad y gallardía una de las pruebas más difíciles en la vida de un mortal.

Desde mi guarida en las montañas, al calor de un whisky 18 años y de una concubina de la misma edad, cambio y fuera.